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México enfrenta la tormenta perfecta: contracción económica e inflación acelerada en 2026

México se encuentra atrapado en una situación económica que combina lo peor de dos mundos: la actividad económica se contrajo 0.9% durante enero, mientras que los precios se aceleraron 0.62% en la primera quincena de marzo. Este fenómeno, conocido como estanflación, representa uno de los mayores desafíos para los banqueros centrales debido a que no existe una solución única que permita combatir ambos problemas simultáneamente. Los intentos por estimular el crecimiento tienden a alimentar la inflación, mientras que las medidas contra la inflación frenan la actividad económica. Aunque aún es prematuro hablar de estanflación confirmada, los indicadores son alarmantes y superan las previsiones de los especialistas. La caída del Indicador Global de Actividad Económica en enero se atribuye principalmente al desempeño deficiente del sector primario con una contracción de 3.7% y del sector industrial con una caída de 1.1%. Los economistas de Banamex proyectan que este mal desempeño resulte en un primer trimestre negativo de 0.3%. En cuanto a los precios, la inflación de 0.62% contrasta drásticamente con el 0.14% registrado en el mismo período del año anterior. La tendencia es preocupante: enero cerró con 0.38%, febrero con 0.50%, y los primeros 15 días de marzo con 0.62%, acumulando 1.50% en lo que va del año. Las alzas en frutas y verduras lideran estos incrementos con un aumento de 23.9%. La situación se complica con los efectos de la guerra en Irán, que aún no se reflejan completamente en las cifras. En las primeras semanas de 2026, ya existía presión inflacionaria por incrementos tributarios, aumentos salariales y aranceles sobre productos asiáticos. A partir de la segunda quincena de marzo, se espera un impacto más significativo de los aumentos en combustibles derivados de la situación en el Medio Oriente, con incrementos cercanos al 10% en diésel y gasolina premium. Estos aumentos en combustibles tienen efectos multiplicadores en toda la economía, especialmente en transporte y logística. Mientras que la gasolina magna cuenta con un precio máximo de 24 pesos por litro, la gasolina premium, que representa el 23% del consumo nacional, no recibe el mismo trato regulatorio. Los fertilizantes, otro insumo crítico, también comienzan a reflejar problemas de disponibilidad originados en el conflicto regional.

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