Europa vivió este fin de semana jornadas de manifestación marcadas por enfrentamientos y actos vandálicos en varios países. En Francia, las movilizaciones dejaron un saldo provisional de 1,314 personas detenidas, 53 agentes policiales lesionados y 24 establecimientos comerciales saqueados, de acuerdo con cifras del Ministerio del Interior galo. Similares escenas de violencia se registraron en Barcelona, Bruselas, Tirana y Roma. En el territorio francés, cientos de miles de ciudadanos participaron en marchas que transcurrieron mayormente sin incidentes, respaldadas por un dispositivo de seguridad ampliado respecto a movilizaciones anteriores del 17 de octubre, cuando se registraron actos delictivos y pillajes en diversas urbes. La concentración de mayor envergadura congregó a más de 110,000 personas en la zona sureste de París, quienes expresaron su preocupación por la inflación y la brecha socioeconómica creciente. No obstante, tras la culminación de la marcha pacífica, la situación se tornó caótica. Aproximadamente 500 individuos encapuchados generaron enfrentamientos que obligaron a las autoridades a emplear gases irritantes y cañones de agua para dispersarlos bajo condiciones climáticas adversas. En Marsella, grupos de jóvenes realizaron quemas de contenedores, lanzaron proyectiles contra policías e irrumpieron en comercios, específicamente joyerías. Disturbios adicionales ocurrieron en Lyon, Burdeos, Grenoble, Clermont-Ferrand, Lille, Rennes, Nantes y Toulouse. El ministro del Interior Laurent Núñez señaló que núcleos radicalizados de extrema izquierda y organizaciones criminales se desprendieron de las manifestaciones legítimas para provocar caos. Las fuerzas de seguridad, que sumaron 70,000 efectivos, fueron incrementadas respecto a la semana anterior tras reconocer subestimaciones previas. Núñez indicó una menor intensidad comparada con jornadas anteriores y atribuyó las mejoras a medidas preventivas reforzadas. Advirtió además sobre activistas de extrema derecha buscando choques con grupos opuestos en ciudades como Niza y Montpellier. En Barcelona, 128 detenidos, muchos menores, enfrentaron acusaciones por vandalismo y saqueos tras congregarse en la Plaza Cataluña en una concentración no autorizada. El presidente regional Salvador Illa condenó categóricamente la violencia y exigió responsabilización de los implicados.
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