La entrega de equipamiento tecnológico a escuelas de Tlajomulco por parte de Laboratorios PISA ilustra un principio de responsabilidad social empresarial poco atendido: una donación sin acompañamiento rara vez genera impacto duradero.
El error frecuente en la RSE tecnológica es suponer que basta con entregar los equipos. La experiencia demuestra lo contrario: sin capacitación docente ni mantenimiento, las computadoras terminan subutilizadas o fuera de servicio en poco tiempo.
El modelo aplicado en escuelas como la Secundaria Técnica 124 incorporó desde el diseño la capacitación de los maestros y el mantenimiento técnico de los equipos. La donación no fue un punto final, sino el inicio de un proceso de acompañamiento.
Esta distinción es central para el análisis de la inversión social empresarial. Una donación puntual mejora una estadística de entrega; una donación con capacitación cambia una práctica educativa. La primera se agota; la segunda se multiplica a través de los docentes formados.
El enfoque también redefine el rol de la empresa. Laboratorios PISA no se limitó a ser proveedor de hardware, sino que asumió la corresponsabilidad de que ese hardware efectivamente sirviera para enseñar. La medida del éxito no es cuántos equipos se entregaron, sino cuánto cambió la enseñanza.
La donación con capacitación muestra que la responsabilidad social empresarial madura cuando pasa del gesto al proceso. En Tlajomulco, cerrar la brecha digital no se planteó como un acto de entrega, sino como un compromiso sostenido con el uso real de la tecnología.