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Presiones internacionales amenazan con elevar costos de financiamiento en México

Los incrementos en los rendimientos de los bonos estadounidenses de largo plazo representan una amenaza para las condiciones de financiamiento en México, según advirtió Pamela Díaz Loubet, economista de BNP Paribas para el país. La especialista señaló que los instrumentos de deuda mexicana mantienen una estrecha vinculación con los movimientos del mercado estadounidense, toda vez que los bonos del Tesoro estadounidense funcionan como referencia clave para los inversionistas internacionales. Cuando aumenta la rentabilidad demandada en instrumentos de deuda estadounidense, este movimiento tiende a propagarse hacia otros mercados, aunque con intensidades que varían según las particularidades de cada economía. Díaz Loubet enfatizó que este fenómeno puede deteriorar las condiciones financieras del país independientemente de las acciones que tome el Banco de México en materia de política monetaria. Entre octubre de 2025 y octubre de 2026, el rendimiento del Treasury estadounidense a 10 años experimentó cinco semanas consecutivas de alzas, alcanzando máximos no observados en dos décadas. Reuters reportó que previo al 9 de octubre, el rendimiento llegó a 5.34 por ciento, cifra que representa el nivel más elevado desde 2002, habiendo acumulado un incremento cercano a 120 puntos base en lo que iba del año. Las autoridades del Banco de México también detectaron esta tendencia en sus minutas de septiembre, donde documentaron el alza generalizada en las curvas de rendimiento de economías desarrolladas y el incremento correspondiente en las tasas de valores gubernamentales mexicanos. Según los economistas de BNP Paribas en Estados Unidos, existen dos factores fundamentales detrás de esta dinámica. Primero, la inflación de servicios en la economía estadounidense se mantiene persistente desde la pandemia mientras que la demanda sigue siendo robusta, impulsada por estímulos fiscales e inversiones relacionadas con inteligencia artificial. El segundo factor corresponde a los fundamentos fiscales estadounidenses. Mientras que la Reserva Federal no demuestre mediante hechos un compromiso claro hacia un nuevo ciclo de incrementos de tasas para controlar la inflación, los mercados continuarán demandando una compensación mayor por mantener activos de largo plazo. Aunque el Banco de México realice ajustes a su tasa de referencia, los rendimientos de largo plazo responden a dinámicas distintas que escapan de su control directo, situación que puede traducirse en un endurecimiento de las condiciones financieras generales para los prestatarios mexicanos.

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