El peso mexicano ha experimentado una caída significativa en las últimas sesiones, cerrando el viernes en 18.4111 pesos por dólar, conforme a datos del Banco de México. Esta depreciación de 1.15 por ciento o 20.86 centavos representa la tercera jornada consecutiva de pérdidas para la moneda nacional. Durante la sesión, el tipo de cambio tocó un nivel máximo de 18.5000 pesos por unidad y un mínimo de 18.3770. A nivel semanal, la divisa retrocedió 1.36 por ciento, sumando su quinta semana en terreno negativo. Desde el mínimo anual registrado el 4 de septiembre en 16.8912 pesos por dólar, la depreciación acumulada alcanza 9 por ciento. En lo que va del año, el peso ha perdido 2.23 por ciento de su valor frente a la moneda estadounidense. El debilitamiento de la moneda genera consecuencias inmediatas en la economía nacional. Eduardo Ramos, analista de Mercados para VT Markets, señala que la importación de insumos fundamentales como alimentos, combustibles y productos electrónicos se ve encarecida, trasladándose progresivamente a los precios al consumidor y reduciendo el poder de compra. El analista independiente Julián Fernández advierte sobre el impacto en empresas que dependen de materias primas importadas o que tienen compromisos en moneda extranjera, explicando que la depreciación incrementa considerablemente sus costos operativos y financieros, comprimiendo márgenes de ganancia. Ambos especialistas reconocen que partiendo de una inflación cercana a 3.4 por ciento existe cierto margen de tolerancia si el movimiento cambiario ocurre de manera ordenada. Sin embargo, Fernández advierte que una depreciación prolongada complicaría la desaceleración inflacionaria y limitaría el margen de acción del Banxico para continuar reduciendo tasas de interés, manteniendo elevado el costo del crédito. Pese a los aspectos negativos, existen ganadores en este escenario. Los hogares que reciben remesas del exterior, que venían perdiendo poder adquisitivo, ahora obtienen más pesos por dólar. El sector exportador, la industria manufacturera y el turismo internacional se benefician de un peso más débil, mejorando su competitividad y permitiéndoles recibir más pesos por cada dólar generado. Los analistas proyectan que hacia el cierre del año el tipo de cambio oscilará entre 17.80 y 18.50 pesos por dólar, con episodios de volatilidad. La trayectoria futura de la divisa dependerá de factores críticos como el mantenimiento de la disciplina fiscal y la continuidad del T-ME.
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