«Primero los pobres; primero Reynosa.»
— MARCELO OLÁN MENDOZA
Hay máximas que envejecen y máximas que obligan. «Por el bien de todos, primero los pobres» es de las segundas. Con ella creció el movimiento que encabezó Andrés Manuel López Obrador, y sobre ella descansa el Plan Nacional de Desarrollo de la presidenta Claudia Sheinbaum. Marcelo Olán le añadió una segunda mitad que, a mi juicio, explica por qué debe coordinar Morena en esta ciudad: primero Reynosa.
La primera mitad es doctrina. La Declaración de Principios de Morena sostiene que «el desarrollo debe impulsarse desde abajo, con la participación de todas las personas y sin dejar atrás a nadie». No es una frase de ocasión, sino una instrucción de orden: dice a quién se atiende primero, a quién se escucha primero y con qué criterio se reparten el tiempo y el esfuerzo del movimiento. Quien coordine Morena en Reynosa tendrá que aplicar ese orden en una ciudad de contrastes, donde a unos minutos de parques industriales de primer nivel hay colonias que todavía esperan lo básico.
La segunda mitad es biografía. Marcelo no conoce la pobreza por los informes. Cuando llegó a la ciudad en 2002, sin un peso, durmió en una casita abandonada de El Porvenir, una de las colonias más humildes de Reynosa. Fueron vecinos que tampoco tenían quienes le invitaron un taco y le regalaron un pantalón y una camisa cuando lo vieron desaliñado. En su libro no lo cuenta como anécdota, sino como deuda: por eso regresa a El Porvenir cada año, a «regresar la caridad que me fue obsequiada».
De esa deuda nació una manera de trabajar. En la fundación que lleva su nombre no se pregunta a nadie de qué partido es antes de ayudarlo. «Toda necesidad es necesidad humana, punto», escribió. El día de la final del Mundial de 2018, mientras media ciudad veía el partido, él estaba en El Porvenir llevando ayuda a las familias de la colonia. Este septiembre, la fundación entregó medicamentos a personas que necesitaban ayuda urgente y llevó a la colonia San Valentín una brigada con atención médica y de enfermería, asesoría para emprendedores y hasta vacunas para mascotas. Son hechos pequeños, sí. Pero «primero los pobres» se cumple exactamente así: en lo pequeño, todos los días y sin cámaras.
¿Y por qué «primero Reynosa»? Porque un coordinador municipal puede deberse a dos lugares: a la ciudad o a los grupos. El que se debe a los grupos llega con compromisos ajenos y reparte el trabajo según intereses. El que se debe a la ciudad llega con un solo compromiso: que el movimiento sirva a las colonias que más lo necesitan. El capital político de Marcelo se construyó en esas colonias, no en los pasillos, y eso, dentro de una estructura partidista, es una forma de libertad. Primero Reynosa significa que la agenda la dicta el territorio, no la conveniencia de nadie.
Habrá quien lea en la frase un regionalismo de temporada. Yo leo otra cosa: la traducción local de un principio nacional. Morena pide poner primero a los pobres; en Reynosa, los pobres tienen nombre, colonia y horario. Son la operadora que sale del turno de noche, la abuela que cuida a los nietos de media cuadra, el muchacho que busca su primer trabajo. Poner primero a Reynosa es ponerlos primero a ellos, y no a la grilla interna.
La militancia sabe distinguir entre quien usa a los pobres como argumento y quien los trata como prioridad. Lo primero se nota en temporada de encuestas; lo segundo, todo el año. Por eso creo que Marcelo Olán es la mejor carta para coordinar Morena en Reynosa: su orden de prioridades ya estaba escrito en su vida antes de que se lo pidiera ningún proceso interno. Primero los pobres. Primero Reynosa. En ese orden y sin atajos.