La Secretaría de Educación Pública anunció el adelanto del término del ciclo escolar 2025-2026 para el 5 de junio, con regreso tentativo a clases el 31 de agosto, decisión que ha generado inquietud entre padres de familia y diversos sectores sociales. El cambio de calendario, justificado por las altas temperaturas del país y la Copa Mundial de Futbol 2026, resultaría en aproximadamente 40 días adicionales de vacaciones para estudiantes de preescolar, primaria, secundaria y programas de formación docente. La medida ha desatado una ola de críticas debido a sus implicaciones económicas y logísticas para las familias mexicanas. Padres y tutores enfrentan el desafío inmediato de reorganizar sus agendas y presupuestos para cubrir el cuidado de menores durante el período extendido de vacaciones. La preocupación central radica en quién supervisará a los niños mientras los adultos cumplen con sus responsabilidades laborales, considerando que muchas familias carecen de redes de apoyo como abuelos u otros familiares disponibles. Esto implica gastos adicionales en campamentos de verano, actividades extracurriculares, servicios de cuidado pagado o entretenimiento fuera del hogar. Analistas señalan que esta ampliación de vacaciones genera lo que denominan costo de los cuidados, afectando no solo a los hogares sino también a comerciantes y emprendedores vinculados al sector educativo, como dueños de papelerías y vendedores en cooperativas escolares. La SEP analizará nuevamente el tema el lunes para definir los ajustes finales al calendario de asistencia escolar, ante la presión de padres, maestros y empresarios que demandan claridad y consideración de las consecuencias socioeconómicas de esta decisión.
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