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Banxico enfrenta cuestionamientos por reducir tasas en medio de presiones inflacionarias globales

El Banco de México redujo su tasa de referencia a 6.50 puntos porcentuales en un contexto donde predominan riesgos inflacionarios al alza, generando interrogantes sobre la coherencia de su política monetaria. La institución reconoce en su comunicado oficial la existencia de múltiples factores que presionan hacia mayores inflaciones: disrupciones por políticas comerciales proteccionistas a nivel mundial, impacto inflacionario de conflictos geopolíticos, persistencia de la inflación subyacente, presiones de costos y tendencia a la depreciación del peso. Entre las presiones internas de costos se encuentran los incrementos en salarios y mejoras en prestaciones para trabajadores formales, así como el aumento en el costo de insumos agrícolas que aún no se refleja completamente en los precios al consumidor. La justificación para la reducción de tasas se sustenta en la menor actividad económica observada tanto en México como en Estados Unidos. Mexico registró una contracción de 0.8 por ciento en el primer trimestre, mientras que la economía estadounidense desacelera su ritmo de crecimiento. Adicionalmente, el banco central señala un menor traspaso de aumentos en costos y menores presiones por apreciación del tipo de cambio del peso. Sin embargo, esta decisión contrasta con el comportamiento de otros bancos centrales de relevancia mundial. En los últimos días, la Reserva Federal, el Banco de Canadá, el Banco Central Europeo, el Banco de Japón y el Banco de Inglaterra decidieron mantener sin cambios sus tasas de referencia, optando por la prudencia reforzada ante la incertidumbre internacional exacerbada por la crisis en Irán. El panorama actual presenta un dilema adicional: mientras Banxico redujo tasas, otros bancos centrales enfrentaban presiones para mantenerlas o incrementarlas, rechazando demandas de reducciones que consideraban absurdas dada la coyuntura inflacionaria.

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