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Menores se convierten en asesores financieros de sus progenitores y consiguen resultados positivos en deudas y crédito

La educación financiera en México carece de un programa formal establecido, sin embargo, los menores de edad están tomando la iniciativa para buscar información y fungir como catalizadores de cambio dentro de sus núcleos familiares. Veronica Frisancho, gerente de conocimiento del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, señala que los jóvenes han logrado que sus familias optimicen la administración de deudas y fortalezcan sus calificaciones crediticias. El fenómeno conocido como efecto dominó de la educación financiera, documentado por el Foro Económico Mundial, demuestra cómo el conocimiento adquirido por estudiantes se propaga hacia los adultos del hogar, transformando a los menores en transmisores de sabiduría financiera para sus padres. Este proceso resulta especialmente relevante en hogares con ingresos limitados, donde los progenitores enfrentan dificultades de tiempo y disponibilidad económica para capacitarse independientemente. Los resultados se pueden clasificar en cuatro categorías distintas: En primer lugar, la disminución del riesgo de morosidad presenta una reducción del 26 por ciento en la probabilidad de que los adultos presenten préstamos o facturas vencidas, reflejando un fortalecimiento en sus capacidades de administración de recursos. En segundo término, la mejora de índices crediticios muestra un incremento promedio del 5 por ciento en las calificaciones crediticias de los padres, demostrando un comportamiento financiero más responsable y consciente. En tercer lugar, el acceso mejorado al crédito se evidencia con un aumento del 40 por ciento en los niveles de endeudamiento de los progenitores, lo cual, aunque pareciera negativo, representa un mejor acceso a crédito cuando se maneja adecuadamente. Finalmente, la influencia de las hijas resulta aún más determinante, logrando una disminución del 28 por ciento en la morosidad y un aumento del 6.7 por ciento en las calificaciones crediticias de los progenitores. Las investigaciones sugieren que las adolescentes mujeres poseen mayor incidencia en las decisiones económicas del hogar, permitiéndoles orientar las elecciones financieras familiares con mayor efectividad que sus contrapartes varones. Este mecanismo permite que la alfabetización financiera se dispersa progresivamente en las comunidades.

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