Durante su intervención ante una sesión conjunta del Senado y la Cámara de Representantes, el monarca británico subrayó que, pese a los desafíos actuales en Europa y Oriente Medio, Reino Unido y Estados Unidos permanecerán como aliados firmes en la protección de la democracia y los derechos fundamentales. En su alocución, el segundo día de una visita de Estado de cuatro jornadas, Carlos enfatizó que «sean cuales sean nuestras diferencias, permanecemos unidos en nuestro compromiso de defender la democracia, proteger a todos nuestros pueblos del peligro y rendir homenaje al valor de quienes arriesgan diariamente sus vidas al servicio de nuestros países». Este discurso tiene lugar en medio de tensiones diplomáticas, particularmente por las críticas del presidente Trump al primer ministro británico Keir Starmer respecto a la participación del Reino Unido en operaciones contra Irán. El mandatario estadounidense ha cuestionado públicamente el nivel de colaboración británica, comparando desfavorablemente a Starmer con Winston Churchill e incluso minimizando las ofertas posteriores de apoyo militar. En la ceremonia de recepción en la Casa Blanca, Trump destacó la larga amistad entre ambas naciones, remontándose desde sus enfrentamientos durante la Guerra de la Independencia hasta su cooperación como «hermanos de armas» en la Segunda Guerra Mundial. El presidente describió el encuentro como «realmente bueno» y expresó su admiración por los reyes, calificándolos como «personas fantásticas» y «increíbles». Cabe señalar que este es el segundo discurso de un monarca británico ante el Congreso estadounidense, siendo el primero pronunciado por la reina Isabel II en 1991.
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