Kristalina Georgieva, máxima autoridad del Fondo Monetario Internacional, ha hecho un llamado a las instituciones bancarias centrales a actuar con cautela ante el actual contexto de incertidumbre económica. Según la funcionaria, es fundamental que estas entidades logren encontrar el punto medio entre dos riesgos: la escalada inflacionaria causada por la crisis energética derivada del conflicto en Medio Oriente, y una posible contracción de la demanda que podría resultar de incrementos prematuros en las tasas de interés. En declaraciones previas a las asambleas anuales de ambas instituciones, Georgieva señaló que si el conflicto llega a su fin en el corto plazo y la disruption en el suministro de crudo es temporal, los bancos centrales podrían mantener sus tasas sin realizar ajustes significativos, lo que generaría una relajación implícita de las políticas monetarias. La directora gerente del FMI subrayó el peligro de reaccionar precipitadamente ante la inflación. Recordó que muchos bancos centrales respondieron lentamente al aumento de precios posterior a la pandemia y advirtió que acelerar ahora los aumentos de tasas podría asfixiar el crecimiento económico, transformando una crisis de oferta en una crisis combinada de oferta y demanda. Aunque las expectativas de inflación a largo plazo permanecen controladas, existe preocupación sobre el posible descontrol de las expectativas inflacionarias a corto plazo. El conflicto en Medio Oriente ha causado un incremento del 50 por ciento en los precios del petróleo y ha interrumpido rutas de transporte marítimo global. El FMI advirtió que los efectos inflacionarios y el desaceleramiento del crecimiento perseguirán a las economías independientemente de cuándo termine el conflicto. Georgieva también cuestionó la implementación simultánea de políticas fiscales expansivas y restricciones monetarias, comparándola con conducir un vehículo pisando simultáneamente el acelerador y el freno.
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